Junior Franco

About

Inicios

Me enamoré del son de los buenos platos a las faldas de La Mama, fantaseando con arepas (¡las que más ilusión me hacían eran unas que tenían anís con notas dulces!) y tomando los jugos del cítrico como el elixir que inicia el viaje. Una bola de tamarindo rebozada en azúcar blanco, el rabo de vaca a la cerveza (¡cómo chupeteábamos los huesos que quedaban con gelatina!), las papas chorridas que me compraba mi padre cuando vivíamos en Bogotá, el arroz con col y verduras salteadas donde la salsa perrins hacía de las suyas caramelizando junto con la mantequilla… Sabores, olores, ideas, que iban macerando en mi cabeza sin que yo pareciera darme cuenta.

Boom

Y cuando me di cuenta… boom, ya no me pude quitar del cuerpo las ganas de cocinar. Mi juventud en Colombia era un asalto visceral de pensamientos sobre qué hacer con los ingredientes que me rodeaban. La sopa de cebada perlada de mi madre (¡qué textura!), la sopa de plátano verde (mi madre la sigue haciendo, tan especial), las empanadas, las judías con huevo… Todos en la familia cocinábamos y nos distribuíamos las tareas, yo negociaba con mis hermanas para cubrir sus turnos en la preparación de la comida… porque, sencillamente, ¡quería cocinar!

Origen Clandestino

Y volvió a suceder casi sin saber cómo… De repente estaba en España, al son del Mediterráneo, con una voluntad radical: ¡quiero cocinar! La Escuela de Hostelería de Castellón, el trabajo en la fábrica para pagar los cursos (o intentarlo, ups). Entonces apareció Valencia, esa ciudad puro asombro que siempre aparece sin avisar. La locura de mi vida: abrir un restaurante. Se llamaría Origen Clandestino y sería compendio de platos viajeros, libres y de casa, eso es, mi vida.
¿Pero vendría alguien? Vinieron 😉

Paraíso

Un viaje entre cuatro paredes que iba a derrumbar algunas fronteras. Después de todo acabo de empezar, sintiendo que el trayecto que lleva de Colombia a Valencia -pasando por el resto del mundo- es un puente aéreo con infinidad de escalas. Late la sartén como al aprendiz le late el corazón ante su primera receta. En este vértice del barrio del Carmen nuestro mundo ahora se llama Paraíso Travel, la versión más desenfadada de algunas de las cosas que más me gustan. ¡Cuántas canciones quedan por sonar!